Fab City: el desafío de construir futuro más allá del concepto Smart

En el mundo de la arquitectura, el urbanismo y la construcción, es fácil escuchar términos como Smart city, Fab labs e incluso Fab city, conceptos que sin ser lo mismo, engloban una idea de futuro y se transforman en una invitación a repensar la forma en la que se produce y se construyen las ciudades del mañana.

Para aclarar conceptos:

Smart City

Las Smart Cities son ciudades que, a través de aplicaciones de tecnología, se transforman en localidades más eficientes en el uso de sus recursos, ahorrando energía, mejorando los servicios entregados y promoviendo un desarrollo sustentable. Buscan solucionar los principales problemas que las personas mejoren su calidad de vida a través de soluciones eficientes.

Fab Labs

Los ‘fab labs’ pueden usarse como centros de formación profesional, o para el perfeccionamiento de profesionales; o para la creación de ‘start ups’, e incluso para la capacitación de cualquier ciudadano. También pueden servir como herramienta educativa, para iniciar a los niños en la producción digital, que dentro de unos años será lo cotidiano.

La fiebre de las impresoras 3D y la cultura “maker” son manifestaciones cada vez más patentes del deseo de la gente de hacer cosas, el “do it yourself” se ha transformado en una experiencia cotidiana y cada día, este fenómeno seguirá formando parte con más fuerza de la vida urbana contemporánea.

La cultura Fab Lab consiste no sólo en aprender para uno mismo sino en aprender a hacerlo con otros, y que eso que se haga tenga realmente un impacto, en nuestro barrio, en nuestra ciudad o en la sociedad en su conjunto.

Un ‘fab lab’, al fin y al cabo, no es más que eso: un laboratorio donde hay máquinas y personas capaces de fabricar (casi) cualquier cosa. Multipliquemos esa idea y tendremos una ‘fab city’.

Fab City

Más de doscientos años después de la Revolución Industrial, la urbanización global sigue acelerándose. Las proyecciones de las Naciones Unidas indican que el 75% de la población humana vivirá en ciudades en 2050. Las ciudades recién creadas y el proceso de urbanización de las zonas rurales reproducen un estilo de vida basado en el consumismo y la economía lineal, causando un impacto social y económico destructivo y comprometiendo al mismo tiempo el sistema ecológico del planeta. El aumento de la centralización y la automatización conduce indirectamente a una disminución de los conocimientos prácticos y culturales sobre cómo y dónde se hacían las cosas localmente en nuestras ciudades. Entonces,estos centros dinámicos pierden su sustento.

Necesitamos reinventar nuestras ciudades y su relación con la gente y la naturaleza mediante la relocalización de la producción, de modo que las ciudades sean generadoras en lugar de extractivas, restauradoras en lugar de destructivas, y empoderadoras en lugar de alienantes.

En ese contexto, surge el movimiento Fab city, como una invitación a formar parte de un desafío para que las ciudades y regiones comiencen a construir una  infraestructura que sea productiva a nivel local y esté conectada globalmente para 2054.Y entre las ciudades que han aceptado este desafío, está la capital chilena: Santiago.

El auténtico urbanismo consiste no en trazar calles o en levantar edificios, sino en implicar a los ciudadanos. En el futuro viviremos, trabajaremos y produciremos sin necesidad de salir de nuestras ciudades, es allí donde cobra sentido este nuevo movimiento global.

No se trata solo de embellecer las calles o plantar nuevos árboles cada cierta esquina, sino de pensar en las dinámicas fundamentales que podrían transformar la forma en que las personas viven en un espacio urbano.

Hace pocos días, se reunieron en París líderes urbanos internacionales para discutir e imaginar nuevas formas de definir el futuro de las ciudades productivas. Este proyecto de colaboración global combina ecosistemas de innovación, gobiernos e industrias que permiten que las ciudades sean más sostenibles hasta 2054.

El camino hacia la ciudad inteligente es el empoderamiento del ciudadano, y no hay mejor manera de conseguir esa meta que dándole a la gente las herramientas para innovar y transformar la sociedad.

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